Superar el agobio: Encontrar el equilibrio como cuidador (2ª parte)

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En la primera parte de esta serie, analizamos los signos de estrés y agotamiento. A continuación, ofrecemos consejos para lograr el equilibrio, e incluso prosperar, como cuidador. Si estos consejos le suenan o le hacen pensar en otro cuidador que podría necesitar apoyo, considere la posibilidad de compartir este recurso con él.

Cómo reafirmarse y obtener apoyo

Replantear tu perspectiva y apoyarte en los demás es vital para reafirmar tus elecciones y luchas como cuidador.

Más poder para ti. Sentirse impotente es la principal causa de agotamiento y depresión. Y es una trampa en la que es fácil caer como cuidador, sobre todo si te sientes atrapado en un papel que no esperabas o impotente para cambiar las cosas a mejor. Pero, sea cual sea la situación, sepa que no es impotente. Esto es especialmente cierto cuando se trata de tu estado de ánimo. No siempre puedes conseguir el tiempo, el dinero o la ayuda que te gustaría, pero siempre puedes cultivar más felicidad y esperanza.

Acepta tu papel. Reconoce que, a pesar de cualquier resentimiento o carga que sientas, has elegido conscientemente prestar cuidados. Céntrate en las razones positivas de esa elección. Tal vez estés compensando a tus padres por los cuidados que te dieron durante tu infancia. O tal vez se deba a tus valores o al ejemplo que quieres dar a tus hijos. Estas motivaciones profundas y significativas pueden ayudarte a superar los momentos difíciles.

Pero no dejes que se apodere de toda tu existencia. Invierte en cosas que te den sentido y propósito, ya sea tu familia, tu carrera, tu afición favorita o tu espiritualidad y sistema de creencias.

Prueba los siguientes consejos para aliviar tu carga y sentirte más equilibrado:

Céntrate en lo que puedes controlar. No puedes desear que el Alzheimer de tu madre desaparezca ni obligar a tu hermano a poner de su parte. En lugar de estresarte por cosas que escapan a tu control, céntrate en cómo decides reaccionar ante los problemas.

Imagine cómo respondería su ser querido si estuviera sano. Si no estuviera discapacitado o preocupado por la enfermedad o el dolor, ¿cómo se sentiría respecto a los cuidados que le prestas? Recuérdate a ti mismo que la persona expresaría más gratitud si fuera capaz.

Celebra las pequeñas victorias. Si empiezas a desanimarte, recuérdate que todos tus esfuerzos son importantes. No tienes que curar la enfermedad de tu ser querido para marcar la diferencia. No subestime la importancia de hacer que su ser querido se sienta más seguro, cómodo y querido.

Busca formas de reconocerte y recompensarte. Recuérdate lo bueno que estás haciendo. Si necesita algo más concreto, intente hacer una lista de todas las formas en que sus cuidados están marcando una diferencia positiva. Repásala cuando empieces a sentirte mal.

Consigue el aprecio que necesitas. Sentirse apreciado puede ayudar mucho a gestionar una situación estresante y a disfrutar más de la vida. Los estudios demuestran que los cuidadores que se sienten apreciados gozan de mejor salud física y emocional. Lo creas o no, los cuidados les hacen más felices y sanos, a pesar de sus exigencias.

Busca el apoyo de familiares y amigos. El refuerzo positivo no tiene por qué venir de la persona a la que cuidas. Recuerda que cuando no te sientas valorado, tus amigos y familiares te escucharán y reconocerán tus esfuerzos.

Cómo pedir ayuda

Asumir todas las responsabilidades del cuidado sin descansos regulares ni ayuda es una receta infalible para el agotamiento. No intentes hacerlo todo solo.

Di "sí". No seas tímido a la hora de aceptar ayuda. Deja que la gente se sienta bien por apoyarte. Elabore una lista de pequeñas tareas de las que otros podrían encargarse fácilmente, como ir a por la compra o llevar a su ser querido a una cita. Téngala preparada para cuando alguien se ofrezca a ayudarle.

Busca un servicio de relevo. Reclute a amigos y familiares que vivan cerca de usted para que le hagan recados, le lleven una comida caliente o cuiden de su ser querido para que usted pueda tomarse un merecido descanso. Los servicios a domicilio también pueden ser prestados por voluntarios o por personal remunerado, ya sea de forma ocasional o periódica. También puedes explorar programas de respiro fuera del hogar, como centros de día para adultos y residencias de ancianos.

Habla claro. No esperes que tus amigos y familiares sepan automáticamente lo que necesitas o cómo te sientes. Sé sincero sobre lo que os pasa a ti y a la persona a la que cuidas. Si tienes preocupaciones o pensamientos, exprésalos. La gente suele hacer suposiciones erróneas y no sabe leer la mente.

Delegue. Implique al mayor número posible de miembros de la familia. Incluso alguien que viva lejos puede ayudar. Intente también repartirse las tareas de cuidado. Una persona puede ocuparse de los asuntos médicos, otra de las finanzas y otra de la compra y los recados, por ejemplo.

Comuníquese. Pida a un familiar, amigo o voluntario de su iglesia o centro de mayores que le llame de forma periódica. Esta persona puede ayudarle a difundir actualizaciones de estado y a coordinarse con otros miembros de la familia.

Perder (algo de) el control. Gestionar es una cosa, intentar controlar todos los aspectos de la atención es otra. La gente estará menos dispuesta a ayudar si usted microgestiona, da órdenes o insiste en hacer las cosas a su manera.

En última instancia, el elemento más importante para encontrar el equilibrio es contar con apoyo.

Un grupo de apoyo a cuidadores es una forma estupenda de compartir tus problemas y encontrar a gente que vive experiencias similares. Si no puede salir de casa, también hay muchos grupos en Internet. Para encontrar un grupo de apoyo comunitario, busque en Internet, pregunte a su médico u hospital o llame a una organización local especializada en el problema de salud de su ser querido. Para encontrar un grupo de apoyo en Internet, visite los sitios web de organizaciones dedicadas al problema de salud de su ser querido.

Nuestro próximo blog se centrará en ti, cuidador, y en cómo dejar espacio para tu propia salud y felicidad mientras cuidas de los demás.

H3329_2019_Overwhelm2 Aprobado 03052019
Última actualización 11 de febrero de 2019

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Última actualización: 5 de septiembre de 2024
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