Superar el agobio: Consejos para evitar el estrés y el agotamiento del cuidador (Parte 1)
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Por muy fuerte que seas, cuidar de alguien puede ser abrumador. Cuidar de un ser querido enfermo o mayor puede tener un impacto enorme: en su salud, sus relaciones y su estado de ánimo. Esto puede acabar provocando agotamiento.
Esta es la primera parte de nuestra serie " Cómo superar el agobio": Consejos para evitar el estrés y el agotamiento del cuidador. A continuación, analizaremos los signos que indican que puede estar estresado y agotado, así como la importancia de cuidar de sí mismo. En la segunda parte, le ofreceremos consejos para lograr el equilibrio refrescándose y recargándose de energía, por el bien de usted y de su ser querido. En la tercera parte, trataremos algunas estrategias adicionales para cuidarse.
Cuide a su ser querido, cuide de sí mismo
Sin el apoyo físico, emocional y comunitario que necesita, las exigencias del cuidado pueden hacerle vulnerable a la depresión, la ansiedad y el agotamiento. Y cuando se llega a ese punto, tanto usted como la persona a la que cuida sufren. Sea cual sea su nivel de estrés o su situación, existen muchas estrategias para aliviar sus niveles de estrés, recuperar el equilibrio y empezar a sentirse positivo de nuevo.
Si se encuentra en un estado de agotamiento, el cuidado ya no es una opción saludable ni para usted ni para la persona a la que cuida, por lo que es importante estar atento a las señales de advertencia. Si aprende a reconocer los signos del estrés del cuidador, podrá tomar medidas para obtener la ayuda que necesita.
Señales de que estás estresado
- Ansiedad, depresión, irritabilidad
- Fatiga y agotamiento
- Problemas para dormir
- Beber, fumar
- Comer en exceso
- Hipersensibilidad
- Problemas de salud nuevos o que empeoran
- Dificultad de concentración
- Aumento del resentimiento
- Descuidar las responsabilidades
- Reducir las actividades de ocio
Señales de que estás quemado
- Disminución de la energía
- Enfermedades frecuentes
- Siempre estás agotado, incluso después de dormir.
- Eres negligente y apático con tus propias necesidades
- Te sientes impotente y sin esperanza
- Su vida gira en torno a los cuidados, pero le da pocas satisfacciones
- Eres incapaz de relajarte, incluso cuando hay ayuda disponible
- Estás cada vez más impaciente e irritable con la persona a la que cuidas
¿Le resulta familiar alguna de estas señales?
Echa un vistazo a la segunda parte, donde ofreceremos consejos sobre cómo restablecer el equilibrio y encontrar la alegría en el cuidado. Hablaremos del desarrollo de una comunidad de apoyo, de cómo replantear su perspectiva y de cómo buscar la afirmación y la ayuda que le ayuden a seguir adelante. A continuación, en la tercera parte, nos centraremos en usted, el cuidador. Recuerda que no estás solo en este viaje.
H3329_2019_Overwhelm1 Aprobado 03052019
Última actualización 11 de febrero de 2019

